Y decir....que no conté bien los capítulos y que este es el último que hice, y no queda ninguno más que hice. Lo siento por no saber contar bieeeeen.
Prólogo - aquí
Capítulo 1 - aquí
Era un cálido día en el que el cielo realzaba los tonos rosados de los cerezos en flor en el Seretei, cuartel general de la Sociedad de las Almas. En una de aquellas mansiones que tanto la adornaban descansaba un pelirrojo lleno de tatuajes, aunque su mirada expresaba preocupación. Sí, todo había vuelto a la tranquilidad después de aquellos fatídicos años, incluso algunas cosas había mejorado según algunos. Entre ellos la mejora de Hinamori, pero aun seguía siendo psicológicamente delicada. Hitsugaya había crecido como dos palmos y ya no le consideraban un crío (sin embargo sigue siendo objeto de burla de Matsumoto) y lo mismo con Yachiru pero seguía comportándose exactamente igual.
A pesar de los buenos tiempos que corrían, a Renji, el hombre pelirrojo, tenía una difícil decisión entre manos. Le habían ofrecido el puesto de capitán de la división 3. Temía el resentimiento de Kiba, antiguo lugarteniente de esa división y aún más antiguo compañero suyo en la academia, o que sencillamente no se sentía preparado. Tenía cosas pendientes que se prometió cumplir, la más importante, la de superar a su propio capitán. Para ello debería mantener su puesto actual pero aún así…Estos últimos días su capitán había estado muy raro, estaba demasiado ocupado con un asunto que ni siquiera a él se lo había contado, por consiguiente, no le pudo pedir su opinión en el asunto. Deseaba que algo sucediese y le diera la determinación suficiente para elegir una u otra opción, que se acabara su confusión. Y algo o alguien escuchó sus ruegos porque algo sucedió.
En el sopor de la calidez matinal, de repente desapareció y fue sustituida por una leve sensación fría y paralizadora. Se revolvió para ver si es que el día se había nublado, pero no, todo seguía igual que antes. Es más, la gente no se había percatado de nada, o sea, solo lo sentía él. Le extrañó pero siguió en el mismo sitio, hasta que al final sintió un ruido por detrás y eso si que ya no lo dejó pasar.
Desenfundó y se giró para asestarle un golpe pero ya se había escabullido por la puerta la presencia. No dudó y empezó a seguirla, aunque la estructura de la mansión no le facilitaba la búsqueda. Además de que también le costaba algo de esfuerzo localizar reiatsus, sin embargo, esta presencia era tan débil que le era imposible. Mientras seguía rebuscando en las habitaciones, revolviendo armarios y baúles, deshaciendo las mantas de dormir se planteó si quizás habían vuelto a las andadas los arrancar, o peor aún, un nuevo tipo de hollow.
Volvió a sentir ese movimiento frío, estaba cerca. Se dirigió hacía un armario cerrado que aún no había revisado lentamente. Y cuando estaba a pocos centímetros de abrir la puerta…Se abrió como una exhalación saltándole encima de la cabeza. Le pilló desprevenido a Renji y cayó bocarriba, la presencia desapareció por otra puerta.
"Vaya no me esperaba que fuera tan pequeño" lo único en claro que pensó.
Dispuesto a continuar la búsqueda se encontró con un obstáculo, unos shinigamis se había acercado con la curiosidad del revuelo que estaban escuchando. No tenía ganas de dar explicaciones, y menos de que descubrieran que él esta siguiendo a un hollow en miniatura (y que se le escurría para el rango que él tenía). Iba a tomar medidas drásticas, recogió un trozo de tela larga tirada en el suelo y salio corriendo en dirección donde el bicho le había pateado la cara.
Al sitio que llegó fue un pequeño patio interior con un estanque con varias piedras redondeadas alrededor junto con un cerezo de un tamaño más grande de lo normal. Veía a la silueta situada enfrente del estanque, aunque estaba cubierta de harapos y no se le podía distinguir bien. Mirándolo de esa manera, esa escena le expresaba tristeza, y mucha, mucha soledad.
"… ¿Estoy sintiendo pena por un hollow?"
Renji hizo un nudo a la tela y la izó como un lazo para capturar caballos, lanzó, y acertó. El pequeño se revolvió pero no pudo soltarse del nudo. "Para que luego digan que los que no saben usar kidoh no pueden inmovilizar a al gente" sonreía para sus adentros cuando se acercaba. Ya estaba en sus manos, y como la curiosidad le pudo le destapó para verle bien.
Una imagen que nunca se le olvidaría en su vida.
Para Mirai la situación se estaba volviendo exasperante, nunca se había sentido tan indefensa sin nadie que la protegiera. Solo tenía ganas de llorar y que alguien la abrazara.
En su primer día en la escuela, Rukia e Ichigo le explicaron que conocería a más niños y que habría una persona mayor que les enseñaría cosas nuevas, y que sobretodo, ellos no estaría a su lado en ese tiempo es lo que se le quedó grabado en la mente a Mirai. Teniendo en cuenta que con lo enfermiza que era y lo protector que era su padre apenas había salido de su casa y menos haberse separado de ellos. Ichigo notaba esa tensión en su hija y le costó sobremanera dejarla allí, en la escuela, pero Rukia le tiró del brazo dando a entender que aunque a ella también le costara tenían que hacerlo o nunca aprendería.
Al principio todo fue normal, la profesora se los llevó al aula cuando sonó la campana y se presentó. Yumi Taitsuki, una mujer con el pelo de color paja y lleno de rizos, la cara muy afable pero con pinta de despistada por ser una nueva profesora. Empezaron con una presentación de cada uno y luego unas manualidades de recorte. Luego llegó el recreo.
Mirai estaba bastante feliz y se había olvidado de todas sus preocupaciones de estar sola, llevaba en su mano un bonito recorte de papel coloreado por ella. Hasta que unos tres niños mayores de la otra clase le miraron de mala manera. Se le acercaron como si nada, y le hicieron tropezar desde atrás provocando que se le cayera el recorte, cuando Mirai se levantó del suelo sin saber porque le habían hecho eso ya uno de ellos tenía el recorte en la mano.
―¡Devuelvemelo!―gritaba Mirai dirigiéndose hacia él.
El niño solo le devolvió una sonrisa maliciosa y se lo pasó a otro niño. Así sucesivamente hasta que Mirai agotada cayó al suelo.
Solo tenía ganas de llorar, y justamente cuando iba a hacerlo una voz "tronó" en su salvación. Hasta los niños se sorprendieron y dirigieron sus miradas hacia de donde salía.
―¡Dejadla en paz! Sois unos matones y por ello os daré una paliza para castigaros, ¿a qué si Blur?― decía la voz.
Los niños empezaron a reírse, y Mirai decidió mirar hacia allí también. Un niño de su edad con el pelo rubio liso por algunos lados y rizados por otros (¡esto si que es un pelo alborotado!) y a su lado...Se veía como una distorsión del aire que se movía, Mirai se frotó los ojos pero seguía allí.
―¿Pretendes darnos miedo con tu amigo invisible?― dijo un niño mientras se reía.
― Puede que no lo veáis pero os vais a enterar….―se paró el niño rubio como si estuviera escuchando algo―… ¡¿Qué¡¿Que tienes hambre y no puedes luchar?
Mientras el niño discutía con la distorsión que aparentemente solo lo podía ver él y Mirai, los niños matones se cansaron, tiraron el recorte, y fueron a por el niño.
Cuando por fin se dio cuenta de que casi los tenía encima puso postura de lucha peliculera aunque estaba bastante asustado, y cuando iba a asestar el golpe…
Otro chico rubio con la misma cara que el anterior saltó por detrás de este y se enzarzo en una pelea con los tres, dejando al pobre con las ganas de luchar en la misma postura de antes. Se quedó algo cabizbajo mirando el revoltijo que eran esos cuatro niños y que ya empezaban a llamar la atención. La escena había sorprendido tanto a Mirai que se había quedado en la misma postura desde el principio, viendo la cara del chico reaccionó, se levantó, recogió el recorte y fue hacia él, más exactamente hacia la distorsión. La miró y la intentó tocar aunque sin resultados, luego se giró hacia el niño tristón.
―Toma― dijo algo tímida Mirai.
―Ah…gracias― contestó sorprendido el niño (y sonrojándose un poco).
―¿Cómo te llamas? Yo me llamo Mirai― soltó con una sonrisa en su boca, la verdad es que el pequeño le agradaba bastante.
―Me llamo Ryo, y ese que esta ahí― señaló hacia el otro niño rubio que se estaba peleando, aunque ya se habían acercado varios profesores para acabar la pelea― es mi hermano gemelo Shinji…
Ryo se percató que Mirai no estaba mirando la pelea, sino hacia Blur, que él y prácticamente toda su familia lo podían ver perfectamente. Era un holow de aspecto afable, con una mascara en forma de cabeza de perro, solía comer arena.
―¿Tú ves a Blur?― le preguntó Ryo.
―¿Eso es Blur?― señaló Mirai a la distorsión― No lo veo bien…es como si fuera una sombra.
El niño se le abalanzó encima a Mirai y la abrazó casi llorando. Dejando anonadada a la pobre.
―¡Es la primera vez que un niño que no sea de mi familia lo ve! Estoy harto de que los demás niños me traten como un loco…
―Bu―Bueno…―balbuceó Mirai.
El principio de una larga y extraña amistad, sin olvidarnos de su amigo invisible Blur.
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Sí ha quedado muy bonito como despedida xD. Lo siento, pero no hay más. Cómo os dije si os interesa puede que más adelante lo continue. Pero tengo otra cosa entre manos.
Se viene el proyecto, a ver cuando lo termino de preparar de una vez y dejo de jugar al pictionary con mis amigos (aaaaaay, maldito vicio...)
Byeeee~~
Ahora sé ve mucho mejor...XD
ResponderSuprimirSolo una cosa, pon los textos en Alineación justificada y estará perfecto...XD